Simios

PicsArt_1359901932645Somos simios. No hay que tomárselo a mal, es un hecho, así que no vale de nada discutirlo. Somos simios, y vivimos en un zoo. Si aceptamos esto, tal vez nos sea más sencillo entender algunas cosas. Por ejemplo. En nuestra línea evolutiva, los parientes más cercanos son los chimpancés y los bonobos. Observando cómo se reaccionan ante determinadas situaciones estos dos tipos de animales, tal vez podamos llegar a alguna reflexión sobre nosotros mismos.

Los chimpancés son jerárquicos. Un macho alfa o macho dominante ejerce su poder de manera implacable sobre el resto del clan, llevándose la mayor cantidad de comida y obteniendo en primer lugar los privilegios que se otorgan dentro del grupo, especialmente ser desparasitado y, cómo no, favores sexuales. El resto del clan se somete a su voluntad, que es ejercida por la fuerza. Son frecuentes las peleas entre ellos, llegándose a producir la muerte de algunos de los contendientes. Los diferentes escalones jerárquicos también se conceden y defienden por la fuerza. La distribución de los recursos dentro del clan se produce en base a esta jerarquización. A cambio, el jefe defiende al clan frente a otros grupos de chimpancés. Por resumirlo, los chimpancés son neoliberales.

Por otro lado, los bonobos solucionan sus conflictos a través del sexo, ya sea heterosexual u homosexual. Su sociedad es matriarcal, el reparto de los recursos es más equitativo, aunque sigue habiendo un cierto orden jerárquico. Los bonobos se hacen favores sin esperar que sean devueltos. Las peleas incluso entre grupos diferentes de bonobos son muy escasas, y casi nunca hay víctimas en ellas. Por decirlo así, los bonobos son hippies, o perroflautas, que se les llama ahora.

Al hilo de la situación política de este país, con un presidente instalado en la ocultación y gran cantidad de cargos públicos llenándose los bolsillos a costa del bienestar de los demás, se oyen voces de gente que aboga por prenderle fuego a todo, solución chimpancé, o hacer batucadas hasta la victoria final, que parece algo más bonobo. Probablemente, como ocurre en estos casos, nuestra naturaleza de simios nos lleve a un lado o a otro, y nuestra cultura humana sirva de modulador. Probablemente la respuesta adecuada se encuentre en un término medio.

Sin embargo, no derrocó ningún régimen, ni se ganó ninguna revolución cantando canciones. Porque el caso es que incluso los bonobos corren a gorrazos a su líder si este hace su trabajo en beneficio propio.

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