Entre el circo y el páramo

Entre el circo y el páramo

La segunda vez que cené con Tania Sanchez, fue en la época en la que Podemos acababa de salir a la palestra como una fuerza política que amenazaba, o prometía, arrasar con todo. También era la época en la que Izquierda Unida en Rivas estaba a la gresca debido a la gestión de Fausto Fernandez y se especulaba con las propiedades inmobiliarias del que ahora es alcalde de Rivas. En aquella cena, a la que me invitó un amigo común, aprendí dos cosas. Que se puede cenar bien en un restaurante vegetariano, y que Tania es un importante valor para la izquierda. Yo tenía curiosidad por saber cómo se estaba encajando el tema de Podemos en el seno de Izquierda Unida y ella por cómo se veía el proceso por parte de los que orbitamos en la izquierda sin decidirnos a formar parte de la militancia. Recuerdo que le dije que mi sensación era de que estaban “matando al padre” y que este proceso, aunque era necesario, no dejaba de ser delicado. Cuando uno mata al padre, y es algo que debe hacer en algún momento de su vida, puede ser que se encuentre con que al padre no le apetezca que le maten. Ahí surgen muchos problemas, porque o se sigue el ejemplo de Zeus y se está muy seguro de la victoria y esta permite mandarle a donde se fue Cronos de vacaciones, o se expone uno a la furia de los Titanes.

A un año vista, creo que todo eso tiene mucho que ver con el panorama actual de la izquierda. Al menos en Madrid. El tema del Ayuntamiento de Rivas, se saldó con una cambio en la alcaldía, lo que quizás pudo parecer que significaba el triunfo incontestable de los hijos. Pero después empezaron los disparates. Y no han sido pocos. El proceso de primarias que se abrió para elegir a los candidatos a la alcaldía y la comunidad de Madrid en el seno de Izquierda Unida es algo que, personalmente, no entendí muy bien. desde mi ignorancia, no termino de comprender eso de que se permita votar a alguien como ‘simpatizante’. En cualquier caso, como me lo permitieron, lo cierto es que participé. Pero tampoco entiendo que una ejecutiva, en la que un sector determinado tiene mayoría, acepte un proceso si luego no va a respetar los resultados. Las votaciones dieron pie a la proclamación de la propia Tania como candidata a la Comunidad de Madrid, y de Mauricio Valiente a la alcaldía de la capital.

En el acto de presentación de su candidatura, Tania volvió a repetir lo de la confluencia, algo que la le había oído durante la cena aquella, o incluso antes. Y advertía sobre las estrategias de la derecha para obstaculizar un cambio en Madrid. Lo que no me imaginaba, al menos yo, era la potencia del fuego amigo.

Personalmente, tenía muchas sospechas acerca del origen de las informaciones que se filtraron a la prensa antes de que Pedro del Cura reemplazara a José Masa al frente del Ayuntamiento de Rivas. Las sospechas se fueron disipando cuando los ataques se sucedieron, con especial virulencia, sobre la figura de la candidata que había sido elegida en el proceso de primarias. A todo esto se juntó el lío de Moral Santín y las tarjetas black. Y entonces se confirmó que todo era un inmenso circo. Por un lado, unos candidatos que eran cuestionados y atacados desde su propio partido y, por otro, dos portavoces aferrándose al cargo de una manera poco entendible. Al final, el único que mantuvo una postura más o menos digna, al menos visto desde fuera, fue el coordinador de IUCM Eddy Sanchez que, a la vista de la guerra que se había abierto, presentó su dimisión.

Durante el mas de Enero, el circo siguió en aumento, al pedirse la intervención de la ejecutiva federal, que fue desautorizada en varias ocasiones por Ángel Pérez y Gregorio Gordo. Al final, se fue produciendo el goteo de abandonos de figuras importantes de Izquierda Unida, que culminaron con la salida de Tania, primero, y de Mauricio después. Después de aquello, se eligieron otros candidatos, previa dimisión de Pérez y Gordo, en un proceso extraño y poco explicado, en el que se hacen unas votaciones que no valen y luego resulta que sí. O al revés. Vaya usted a saber. El disparate sigue creciendo cuando no se reconoce a la candidata a la Alcaldía de Madrid por parte del Comité Federal, y cuando se empiezan a tomar decisiones sorprendentes por parte de quien quiera Dios que esté gestionando IUCM en este momento. Dos muestras. La compra de la marca Ganemos, que luego se echa para atrás, y la presentación de una candidatura en Rivas, la única ciudad que gobierna IU históricamente, encabezada por una miembro de la ejecutiva de IUCM y que cuenta con el ex alcalde José Masa para hacerle la competencia a la “oficial” de IU Rivas, liderada por Pedro del Cura.

Con este panorama, no es de extrañar que cunda el desánimo entre las tropas y que del 15% que auguraban las encuestas cuando cené por segunda vez con Tania, se haya pasado al 5% en el mejor de los casos. Y habrá quien eche la culpa a Podemos sin ser capaz de ver la viga en su propio ojo.

El caso es que, en el primer día de campaña, no tengo ni idea de a quien votar en las elecciones del 24 de Mayo para gobernar la Comunidad de Madrid. Y esto es algo que nunca me había pasado. Por un lado, tengo el circo de IUCM, que me provoca mucho rechazo y, por otro, un páramo que va desde el neoliberalismo autoritario de Cifuentes, a oportunismo oscilante de Podemos. Porque el caso es que en la lista a la comunidad de estos últimos se han incluido algunas personas a las que valoro y respeto, como María Espinosa. Pero también hay otras que me generan infinidad de dudas y reticencias. La consecuencia inmediata, eso sí, es que los que hace un año se veían fuera del gobierno estén ahora echando cuentas para ver cuantos Ciudadanos necesitan para seguir aferrados al poder, con la esperanza de que el próximo Granados sea un poco menos ambicioso. O un poco más discreto.

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